¿Quién dijo que las Cabañas deben ser
sitios austeros? Seguramente alguien que no conoce Armando's
La Cabaña, es un restaurante que hace honor a su
nombre, en ciertos detalles, como su fachada y paredes interiores
de roca, las tejas y la chimenea. Pero de su cocina salen
los platillos más sofisticados, preparados a un costado
de la mesa al estilo Francés.
La decoración en general es completamente eléctrica:
entre rebozos, ídolos prehispánicos, sombreros
y sarapes, hay relojes antiguos y ángeles dorados;
el comensal puede elegir entre mirarse en un espejo en marco
de latón u hoja de oro, o bien sentarse en una mesa
con equípales o con sillería de madera victoriana,
eso sí, todas con su servicio de mantelería,
cubiertos, violetero y copas muy bien instalados.
Antes de que la canasta de pan
y cualquier platillo lleguen a la mesa, a los invitados
al banquete se les obsequia un paquete de toallitas húmedas
con olor a colonia y azahares de naranja, para que lo use
en el momento que le plazca, por ejemplo, entre plato y
plato para desprenderse del aroma del anterior.
Las especialidades de la casa son las confecciones flameadas
que preparan a un costado de la mesa, como un filete a la
pimienta alemán o a la mostaza, los camarones al
vino, la pechuga de pollo, y el filete de pescado. Cualquiera
de ellos antecedido por una buena crema de almejas, ensalada
de camarones a la césar para dos personas, o los
champiñones, que por cierto, también se flamean.
Para cerrar y el fuego no se apague, también preparan
las crepas Suzzete.
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